ballenas en islandia
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Avistamiento de ballenas en Islandia

He visto ballenas en Islandia

Déjame que te cuente.

Ir a ver ballenas en Islandia es lo más alucinante que vas a ver y sentir en tu vida.

Por alguna razón que a día de hoy desconocemos, el ser humano siente una enorme satisfacción viendo a otros animales. Y eso es lo que te va a ocurrir a ti cuando vayas a ver las ballenas a Islandia: a Húsavík o a las bahías de Skjálfandi y Eyjafjörður.

Cuando estaba en casa organizando mi viaje a Islandia, uno de los imprescindibles era ver ballenas: las he visto miles de veces en la tele, en la 2, por las tardes estando con resaca. Me duele la cabeza y tengo mucha sed, y ahí está en la pantalla: un ser gigante, tan grande como mi piso.

Miro al techo y pienso… puff, aquí la ballena no cabe.

Ella sigue nadando despacio, muy despacio. Parece que el mar en calma le mece para que se duerma. Me está meciendo a mí (y a este dolor de cabeza). Me duermo, pero ella sigue ahí… avanzando por un agua más azul y más fría que todo lo que me bebí ayer.

Bien.

¿Qué hay que hacer para avistar ballenas en Islandia?

Habrá que ir al mar, digo yo, no creo que se acerquen a la orilla como las focas. Pegarían en el suelo y se quedarían varadas. 

Para eso habrá que contratar a alguien que nos lleve: en barco o en barca o en lancha o lo que sea. Menos nadando, eso no, que el agua está más fría que el hielo de anoche.

Si estás leyendo esto, supongo que estás pensando en ir a Islandia 8 o 10 días este verano. Mola: con el lío que tenéis y tu jefe te ha dejado coger vacaciones en julio y coincide que es la mejor época para ver ballenas.

Igual para esquiar en Baqueira no, pero para ver ballenas en Islandia, sí.

Y te cuento por qué: a las ballenas les gusta el agua calentita para aparearse y criar, pero prefieren el agua fresca de Islandia porque hay mucha más comida.

Nosotros llegamos a Islandia con la visita de las ballenas contratada, así que lo único que teníamos que hacer era ir a la hora indicada al lugar indicado. Fácil. No hace falta saber islandés para eso. 

Allí había más gente, hablando en idiomas que no había oído nunca. Con gestos nos iban diciendo a todos que subiéramos al barco. Hazme el favor de llevarte buena ropa porque te vas a cagar de frío. El aire es frío como ya sabes y la humedad se te mete por los poros y te llega al cerebro. Además, los nervios del ambiente… te estás meando y no entiendes a la gente que tienes al lado, pero te miras a los ojos con cualquiera y sonríes.

Estás allí porque vas a ver ballenas. Ba-lle-nas. Y los demás también. Te miran, juntan sus piernas y se soplan en las puntas de los dedos, y sonríen mucho. Porque van a ver ballenas. 

El barco avanzó despacio, subiendo y bajando alguna pequeña ola. Menos mal que ayer no bebí. Yo miraba atrás, hacia el puerto y pensaba: ¿y si la ballena está justo debajo? ¿Y si quiere jugar con nosotros? Es tan grande como el barco, puede hacer lo que quiera. Al final, estamos entrando en su casa, ella es la que manda. 

El personal del barco no hace más que mirar en todas las direcciones con los prismáticos. Hablan por el walkie y hablan en símbolos, no se distinguen ni vocales. Estamos todos nerviosos, ya hemos meado, pero el frío hace que tengamos todo el rato las piernas junticas. Tenemos los ojos achinados de tanto apuntar hacia el horizonte.

Otros, más sonrosaditos y con gafas redondicas, miran hacia adelante con ilusión, como un niño viendo la cabalgata de reyes. Y no hago más que pensar: ¿y si después del pastizal que hemos pagado y este puto frío que estamos pasando no las vemos? Vaya cagada, joder.

Y en esas estaba cuando los de delante se ponen de pie: Whale! Whale! 

¡Cooo-pooon!

Han sido 3 segundos.

Ha sacado la cola y la ha vuelto a meter.

Una ballena ha sacado la cola y la ha vuelto a meter. 

Y yo estaba allí. Pelao de frío. Rodeado de guiris, en medio del mar. Y lo he visto. 

Como una bailarina a cámara lenta. 

Ha sacado la cola y la ha vuelto a meter. Es lo más alucinante que he visto en mi vida, y mira que he visto documentales. Con resaca y sin resaca.

Pasó el rato y ya no quiso que la viéramos más. Igual se quedó debajo del barco para estar más cerca, para darnos calorcito. Pero no la volvimos a ver. 

Me da igual, para nosotros siempre será nuestra ballena.

Si tú también quieres encontrar la tuya, aquí tienes un par de agencias de excursiones de Islandia. Entra y chapotea en sus comentarios, y las reseñas que ha ido escribiendo la gente y elije la que más te guste. 

Echa un ojo a esta agencia

Y a esta otra

Esta gente sabe de revenue y suben precios conforme van vendiendo, así que no esperes y contrata cuanto antes. Los barcos no son muy grandes y hay mucha gente.

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